lunes, 31 de agosto de 2009

35 años de Alternativa de Enrique Calvo "ElCali". La grandeza del hombre y el torero

El 4 de septiembre 1974- llegó a Aranjuez, España, un joven caleño con ganas de convertirse en matador de toros. Y lo logró con creces.

Desde entonces ha llevado en lo más alto de la gloria el nombre de Colombia por los ruedos del mundo: don Enrique Calvo, “El Cali”.

35 años después de su alternativa, lidiando un encierro de Baltasar Iban, busca ahora su doctorado en Derecho.

Porque todos sus actos se han enmarcado en la verdad y la justicia, se adentró en los estudios de las leyes y hoy es alumno aventajado.

Sin cortarse la coleta, pues jamás se retirará de una pasión que lleva en su sangre, “El Cali”, gran torero, mejor esposo, padre y amigo, así como en muchas tardes se ha encerrado con los toros, decidió hacer lo propio con los libros de leyes en la Universidad de San Buenaventura en Cali.
Fueron padrino y testigo de su alternativa en Aranjuez, Sebastián “Palomo” Linares y Pedro Gutiérrez Moya “El Niño de la Capea”. Hoy, su familia y nosotros, sus amigos, somos fieles testigos de sus logros y aporte a la Fiesta Brava y al Derecho.

Desde esta tribuna de Astauros, que encarna la voz de la afición, le rendimos un sencillo pero profundo, sentido y sincero homenaje a un colombiano ejemplar.

Él, que ha escrito hasta con su propia sangre el nombre de Colombia en los anales de la historia, es, para orgullo nuestro y de quienes le apreciamos y admiramos con cariño, afecto y respeto, nuestro maestro y amigo.

Un gran hombre, un gran torero.

viernes, 7 de agosto de 2009

PAMPLONA Y SUS TRADICIONALES SANFERMINES

Luís Garcés G. ( Astauros )
La ciudad española de Pamplona celebra anualmente una feria cuyo atractivo principal son sus tradiciones Sanfermines que comienzan en Julio 6 a las 12 del día, después de una ceremonia con cánticos y el lanzamiento de un cohete desde el ayuntamiento, al que denominan "chupinazo", en homenaje al santo patrono, quien fuera torturado y degollado por gentes autoritarias de la región Vasca, después convertir al cristianismo a paganos del siglo XI.

La temeraria costumbre consiste en una espeluznante carrera que emprende un grupo de hombres junto a los toros que se lidian en la tarde los que, en estampida, salen de unos corrales hasta la plaza de toros en donde son entorilados.

Este acto es practicado especialmente por algunos veteranos sin que falten novatos, todos inscritos previamente ante una junta ferial, como si fueran a participar en un evento deportivo.

Como es natural, todos los años el espectáculo deja su secuela de contusos, heridos y muertos, sin que el año presente haya estado exento de tal fatalidad con un elevado balance trágico. Absurdo, insólito, carente de arte o como quiera catalogarse, pero finalmente una larga tradición.