miércoles, 24 de febrero de 2010

Consideraciones al final de la temporada

Por
Guillermo Vallejo López
Astauros

Fue una temporada taurina que analizada pormenorizadamente deja un balance satisfactorio -en términos generales- para la afición, para muchos ganaderos, para los toreros extranjeros y esperamos que para las empresas.

Cali, Manizales, Medellín, Bogotá, Duitama, Armenia, Sincelejo, Popayán y aquellos municipios que en provincia no se quedaron atrás y realizaron festejos simultáneos y paralelamente a los que la temporada grande en plazas de primera.

Toros que engrandecen la Fiesta y que recordaremos por su bravura, casta, nobleza, calidad, bondad, son, transmisión, fenotipo, genética y todo aquello que le hace el ejemplar más hermoso de la naturaleza:

Andaluz de Fuentelapeña, Fulero de El Paraíso, Cucarrón de La Carolina, Bienvenido de Mondoñedo, Marino de Juan Bernardo Caicedo, Melcocha de Las Ventas del Espíritu Santo, Beltenebros de Ernesto Gutiérrez, Media Luna de Santabárbara, Soberano de Vistahermosa, la novillada de Rocha Hermanos lidiada en Manizales, entre otros, le dieron lustre a la Cabaña del Bravo en tierra de toros.

José Tomás, histórico, de época. Enrique Ponce con su tauromaquia. La maestría de José María Manzanares. El momento estelar de Julián López “El Juli”. El más a más de Sebastián Castellá.

Para pensar: el nivel artístico de la mayoría de los toreros colombianos. Ninguno reventó. Y cuando no se torea en la cantidad ni calidad con las que lo hacen los españoles, toca salir a los ruedos a comerse los toros. Preocupante.

Tampoco descollaron los rejoneadores. De hecho Manizales optó por realizar un festejo mixto y no solo a la jineta. No fue lo que se esperaba tanto de los nacionales como de los extranjeros. Y es más o menos lo mismo de los años recientes.

Con excepción de Bogotá, no hubo cartel de “no hay billetes”. Cali, al menos, logró recuperar lo que se denominaron “cartelazos”, pero los toros, no embistieron, y las corridas -como su nombre lo dice- son de toros.

Manizales mantuvo una muy equilibrada temporada tanto en calidad como en asistencia. Pero ni siquiera el Festival Taurino que siempre llenaba los tendidos lo logró en esta oportunidad.

Medellín se sobrepuso a la animadversión violatoria de todos los derechos y deberes constitucionales de la alcaldía, de la personería y de los violentos; logró entradas superiorísimas a las que se presagiaban.

Bogotá, que se la jugó de nuevo con el cartel del cierre de la temporada con Pepe Manrique, José Tomás y José Mari Manzanares, lo logró. Dejó muy arriba el ánimo de la afición. ¡Qué silencios los de la Santamaría! Da gusto ver toros en Bogotá.

Ojalá que todo esto se refleje en los resultados económicos de las empresas que se encargan de montar un espectáculo costoso como es el de los toros. Entramos en una prolongada sequía taurina en las plazas de primera en Colombia.

Esperamos que la provincia se destaque por promover la Fiesta. Es imperioso recuperar las plazas de Cartagena, Palmira, Bucaramanga y Pereira, entre otras, y que ojalá ingresen al circuito nacional de fin y comienzo de año.

A ver si llega el día en que pensemos en que si no se le coloca techo a las exigencias y a los costos de la Fiesta, ese podría ser el detonante que se convierta en una verdadera amenaza para su realización en nuestro país.

Estamos listos para celebrar los 80 años de la bellísima y Monumental Plaza de Toros Santamaría en Bogotá y los 20 años de Cormacarena en Medellín.

Desde Astauros continuaremos haciendo afición y promoviendo la Fiesta Brava, con respeto. No nos detenemos pues la Fiesta está viva y goza de cabal salud. Seguimos trabajando.

Felicitaciones a todas las personas y empresas que directa y/o indirectamente hicieron posible la temporada 2009-2010. Esperamos que la temporada 2010-2011 sea superior. Para eso, seremos aliados incondicionales.

En Astauros, hacemos afición y difundimos la Fiesta Brava.

“Amar los toros es, cada tarde, a eso de las cinco, creer en los reyes magos e ir a su encuentro”, Jean Cau.